Luis Carlucho Martín (Coautoría con Orlando Lara)
(Con algunos datos de Simón Piña).
En 1976, gobernaba el país Carlos Andrés Pérez, quien nacionalizó el petróleo y el hierro, como parte de su estrategia central, denominada V Plan de la Nación. Los venezolanos aprovechaban el cambio del dólar a 4.30 para viajar a Miami con altísima frecuencia e imponer el “ta’barato, dame dos”.
Así eran las cosas cuando hubo de conformarse con la medalla de plata en boxeo de los Juegos Olímpicos de Montreal 76, Pedro Gamarro, el poderoso “Tren de Machiques”.
Amik, se llamó la mascota oficial de la cita canadiense. Era un castor típico de la región, que encendió su pebetero el 17 de julio del 76 y lo vio apagarse el 1º de agosto. En esa justa estuvieron participando 6 mil 28 atletas de 92 países. Al final de la justa deportiva el cuadro de medallas fue dominado por la, ahora inexistente, URSS (49-41-35), seguidos por USA (34-35-25) y RFA (40-25-25).

En aquella elitista cita deportiva, donde surgieron los nombres de la gimnasta rumana Nadia Comanecci –pionera y posiblemente la más grande de todos los tiempos– y el “Caballo” cubano Alberto Juantorena, un humilde joven de Machiques, estado Zulia, llamado Pedro Gamarro, en la categoría 67 kg, sacó la cara por Venezuela al labrarse a puño limpio su camino a la final en la cual le fue arrebatado el oro, luego de disputar la final contra el alemán oriental Jochen Bachfeld, en Montreal 76.
Era esa la segunda presea olímpica para el boxeo criollo, toda vez que en México 1968, el cumanés Francisco Brito Rodríguez, conocido como Morochito Rodríguez, logró medalla de oro, tal como debió ser la del zuliano Gamarro.
La ruta para la medalla
En su primer compromiso, Gamarro enfrentó al campeón de Europa, el yugoslavo Marjan Benes, quien llegó a Montreal como candidato a medalla. En cruenta batalla, donde abundó un “toma y dame”, el criollo ganó una dura pero justa decisión 3-2, al valiente Benes.
En el segundo combate, el zuliano enfrentó al campeón olímpico y mundial, de Cuba, Emilio Correa. No podía ser más difícil la tarea. Pero el zuliano salió a jugárselas todas y castigó de manera inmisericorde a Correa, al punto que en el tercer asalto el antillano era una ruina y el referee detuvo el desigual careo. Ahí ya había claros indicios de que el venezolano iba a decidir lo máximo del podio.

Pese a todo, el sorteo seguía castigando al criollo, ya que su próximo rival fue el campeón panamericano y favorito del equipo estadounidense, Clinton Jackson. Otra pelea memorable para el “Tren”, que logró dominar la furia del gran rival. La puntuación: 3-2 a favor del venezolano. Había garantizado el bronce. Más puntos a favor y más confianza, del púgil criollo y de la afición y los conocedores de la materia deportiva
La próxima pelea resultó la más fácil para Gamarro. RSC en el tercer asalto. El zuliano arrolló al alemán federal Reinhard Skricek. Así se garantizaba la medalla de plata. Sólo restaba el combate final por el oro.
El alemán oriental Jochen Bachfeld era el último escollo. Había llegado a esa instancia enfrentando a rivales de menor jerarquía que los que había derrotado Gamarro, quien había dejado en el camino a los más peligrosos, a cambio de un gran desgaste físico, lo cual acaso se reflejó en el combate decisivo.
Bachfeld hizo un combate sobre la base de desplazamientos y velocidad de manos. Nunca aceptó el cambio de golpes con el venezolano.
El gimnasio Maurice Richard de Montreal, se estremeció por la ensordecedora pita en señal de protesta del público iracundo que no aceptó el veredicto por puntos 3-2 a favor del teutón. Toda la gente presente vio ganar al “Tren de Machiques”. (Todos lo vimos ganar). Gamarro, posiblemente agotado por todo su duro trayecto hacia la final se mostró muy superior al teutón, a quien superó ampliamente, al punto que al anunciarse el resultado de la decision de los jueces, el primer sorprendido fue Bachfeld quien se sabía superado. Por su parte, el representante venezolano, Gamarro, resignado ante aquel terrible fallo, agradeció y respondió la ovación, que le brindó el público, agitando una pequeña bandera de Venezuela con las siete estrellas del momento.
Esa debió ser la segunda medalla olímpica dorada para el país, pero el destino y los jueces decidieron injustamente otra cosa. Así robaron a Pedro Gamarro. De eso hoy se cumplen 50 años.
El Pepazo
Fuente original: Diario Digital El Pepazo https://elpepazo.com
https://elpepazo.com/hace-medio-siglo-robaron-a-gamarro/?fsp_sid=32569











